El 2 de mayo de 2016 será recordado por siempre como el día en el que la utopía se hizo realidad y un puñado de hinchas, jugadores, dirigentes y miembros de un cuerpo técnico de un humilde club se revelaron ante los millones de la poderosa industria que mueve el fútbol de un tiempo a esta parte.

Contra todos los pronósticos de principios de temporada, el Leicester City se coronó campeón de la Premier League por primera vez en su historia tras el empate 2-2 que su escolta, el Tottenham Hotspur, apenas logró en su visita al Chelsea, por la antepenúltima fecha del torneo.

Los Foxes, que este domingo sacaron un empate ante el Manchester United en el mismísmo Old Trafford, esperaban un tropezón de los Spurs que parecía no darse, ya que se iban al descanso con ventaja de 2-0, producto de los goles de Harry Kane (35′) y Heung-Min Son (44′).

Todo indicaba que deberíamos esperar al menos hasta el fin de semana para conocer al nuevo monarca. Pero los Blues, un equipo de mitad de tabla este año, se pusieron la camiseta del resto del mundo, de todos los demás hinchas ingleses, para igualar en la segunda etapa.

Gary Cahill, con un zurdazo a los 58′, encendía la ilusión de Claudio Ranieri y compañía. Y ya en la recta final el belga Eden Hazard terminaría igualando de gran manera tras habilitación de Diego Costa (83′).

Con el empate, Tottenham sigue 2º, pero a dos fechas del final sus 70 puntos son insuficientes para igualar los 77 del Leicester, que este sábado podrá dar la vuelta olímpica en su estadio, cuando reciba al Everton.

Chelsea, en tanto, marcha 9º con 48 unidades y tiene una remotísima opción de acceder a la próxima Europa League. Para eso tiene que ganar en su visita al Sunderland y esperar otros resultados de acá al final de la competencia.