Por María José Pulgar

Es difícil analizar el momento de Cobresal sin perder el optimismo o sin cuestionar a los presuntos responsables. Pero a diferencia del modelo de las AFPs, creo que el rendimiento del plantel y el funcionamiento de la institución en general, es realmente perfectible.

Y sí, siempre he señalado que la crítica no es excluyente del apoyo, pero en esta oportunidad creo que el desfase y retraso del enfado de la hinchada albinaranja han mermado en algo su derecho de reclamo enconado frente a la dirigencia.

Por supuesto que no se trata de una defensa a quienes llevan las riendas del equipo, sino que es un llamado de atención, nuevamente, a los socios que no aprovechan el que todavía no seamos una S.A.

Porque a estas alturas simplemente la leche ya está derramada y desde un vaso que veíamos se venía cayendo cuando anunciaron pocas renovaciones por un tema monetario-preventivo. Lo dejamos caer sin pedir más asambleas, sin pedir aclaraciones, sin pedir más transparencia, sin ser influyentes.

Entonces es difícil pensar que un equipo que mantuvo prácticamente a todos los jugadores de la temporada pasada y en la que anduvieron mal, pueda hacer algo sustancialmente distinto comparativamente. De hecho, Johan Fuentes lo entendió y se fue.

Y en la nebulosa sigue quedando el si se trata de una incapacidad técnica de los jugadores o una puna táctica de Dalcio. Para mí… una mezcla, y en lo que va del torneo, por lejos hemos sido el equipo más bajo.

Ahora, a diferencia del Clausura, tampoco se trata de la actitud de los jugadores, ya que están los que siempre dejan la vida, sino que más bien se trata de la aptitud de estos.

Sarabia sufre una especie de pánico escénico favorecido por el esquema más defensivo de Giovagnoli, pero es perfectible entregándole más confianza y dándole continuidad.

Lo mismo con Poblete, un canterano al que se le debe dar hoy la oportunidad de jugar todo, pues no se trata solo del Cobresal de hoy, sino que del Cobresal del mañana. Dos que debieran ser fijos en la alineación y que de momento son lo más cercano que tenemos a un buen creador.

Por otra parte, Jerez pierde todo su esfuerzo boltiano al llegar cerca del área y centrar para el olvido, pero que es perfectible practicando sin parar dicho tiro busca cabezas en la semana.

El Paco Sánchez poco a poco retoma el ritmo por su banda y la conexión con Núñez pinta promisoria, mientras que Solís muestra atisbos de que empieza a entenderse con Cabión.

Sin embargo, hay que recordar que no solo se trata de lo que hacemos nosotros, sino que también de cómo se armaron los equipos rivales. Y tal vez ahí es cuando nuevamente nos damos cuenta que se hace lo que se puede con lo que se tiene.

Y lo que se tiene es perfectible, no hoy, pero con el paso de las fechas. Y si no es perfectible con el paso de las fechas, lo será en el receso hacia el Clausura, porque ahí nosotros, perfectibles, tendremos una nueva oportunidad de estar más presentes en la toma de decisiones y antes de que vuelva a caer la leche.