Por María José Pulgar, columnista de Cobresal

Las últimas tres fechas han sido pésimas para la Albinaranja. Dos derrotas y un empate (jugando dos partidos seguidos de local), además de por fin salir a la luz nuestra verdadera situación financiera: $20 millones mensuales menos en el presupuesto.

Sombrío quedó el panorama. Y para peor mi pesadumbre miraba hacia adelante y se veía a Colo-Colo y Everton. Dos duelos de visita y con equipos que vienen notoriamente al alza.

Y en mi enojo por este mal escenario en el que estamos, tenía un listado de cosas por decir sobre los errores dirigenciales y aquello que hay que hacer para salir de la crisis, pero me di cuenta que al menos hoy, no es el momento.

Hoy, como hinchas, necesitamos no decaer ante los malos resultados del equipo. Sí, nos dolerá que pierdan, que se farreen goles, que tal vez no corran como creemos debiesen correr, pero nos dolerá más que el estadio El Cobre tempranamente cierre sus puertas y que ese pasto muera añorando sentir una vez más un balón rodar.

Hay que estar y levantar. Si hoy frente a Colo-Colo se pierden un gol… no importa, vamos que sale a la otra. Si la defensa comete un error infantil, no importa, vamos que nos paramos mejor. ¿Por qué? Porque ellos tal vez tienen el rol más fundamental: mantenernos en Primera…porque la B sería, prácticamente, nuestra lápida con epitafio de amargo final.

Si al final del día el resultado ha sido adverso…vamos equipo, aún se viene Everton y dos fechas de local que hay que aprovechar. Hoy, simplemente, vamos Cobresal.

A las 20.00 horas, ya sea en el estadio o desde lejos siguiendo el partido, que nuestra hinchada se haga sentir, no en masividad, en amor por levantar esa camiseta que es el estandarte de nuestra identidad, esa camiseta que representa nuestros domingos de infancias, de tradición familiar, de reunión con los amigos y que es bandera, finalmente, de lo que somos.

Vamos, vamos Cobresal.