Por: José Nabzo, columnista de Palestino en Titular

Partido complicadísimo en la antesala. Una Unión Española, fuerte, en su estadio, con un gran poder de ataque y que ganando se metía arriba. Por nuestro lado, un equipo que no ganaba desde el año pasado y hasta el momento había mostrado solo “flashes” de buen fútbol. Fuimos a Santa Laura por cobre, y nos devolvimos con oro…

El domingo, aquel día en el que culmina la Semana Santa, en el cual Jesucristo resucita en tierras palestinas, a 13.000 kilómetros de Santiago, significó más que cualquier domingo para la gente de Palestino. Sin duda, que la analogía es clara, resucitamos junto al Señor, pero… ¿qué Señor?. Puede parecer una idiotez de pregunta, pero el señor que resucitó a este equipo y lo hizo ganar después de 133 días sin triunfos oficiales (el último fue el 3/12/2016, 2-0 a Cobresal), se llama San Germán, y obviamente, nos referimos a Cavalieri.

No era menor la facción de hinchas baisanos que, en los peores momentos de este campeonato rogaban a G.C., pero lo cierto es que, aunque tarde, llegó igual y le entregó al equipo la motivación y mística que se había perdido, y que nos hace creer en un “Palestino de Guede 2.0”, pensando obviamente en la próxima temporada, porque en esta (como dirían en la TV argentina) “estamos muertos, che”.

Entrando en el match, fue un tiempo para cada uno, aunque el Tino fue más intenso en su mitad correspondiente. La primera etapa la dominaron los hispanos, aunque Palestino también tuvo dos claras de la mano del renovado Leonardo Valencia. El penal de Farías a Aránguiz decretó el 1-0 servido por Churín. Al descanso nos íbamos nerviosos, pero tranquilos, una sensación que sólo un hincha tricolor comprende.

Y pasó lo que pasó. Unión cedió, Valencia y Silva tomaron las banderas, y cuando más lo merecíamos, Fabián Carmona puso la paridad y se convirtió en nuestro goleador del torneo, con tres humildes tantos, y sin haber jugado muchos minutos, valorable lo del ex Universidad de Chile.

Melo en el complemento fue prácticamente un espectador más, y el Mono Sánchez sufrió más que país en guerra, pero cuando faltaban solo dos minutos vino lo peor (o lo mejor): tiro libre de Valencia, rebota en la barrera y el balón ya va hacia adentro, pero de forma innecesaria, un Ezequiel Luna en posición adelantada conecta la pelota y la manda al fondo de la red.

Aquí comienza un tumulto de aquellos, reclamos airados, pero a mi juicio, el gol es válido, ya que el rebote en la barrera habilita a todo jugador del rival. El 1-2 en favor del Tino ya estaba decretado, pero Seymour insiste en el reclamo y se gana la expulsión. En el último minuto de descuento, Salom ve la roja tras bajar por detrás a Valencia en un contragolpe que iba camino a convertirse en el 1-3.

Así, don Germán Cavalieri le da otro aire a Palestino, nos deja muy tranquilos de cara a la tabla acumulada y nos hace presagiar buenos tiempos venideros. Gracias Señor, por mandarnos a Germán…