Por Sebastián Jorquera, columnista de Cobresal en Titular.

Usted, que es minero, cuando le dicen que la ley está baja en alguna faena, poco menos que le da un pre – infarto.

ahora, si usted no lo es, lo explicaré de una forma más sencilla: La determinación de la Ley Baja se utiliza para determinar lo viable que, económicamente, es o no una operación de explotación minera.

El costo de extraer recursos naturales desde su yacimiento se relaciona directamente con su concentración, por ello, el costo de extracción debe ser menor que el valor al cual se venderá.

Todos deseamos ganar algo más de dinero, pues se necesita en un país en donde todo sube, menos los sueldos, pero, ¿cómo se aplica está disertación de minería, en la vida de lo que es Cobresal hoy?

Hay varias razones por las cuales ésta “ley baja” aplica súper bien en la situación actual del equipo.

Primero, lo evidente, que es lo futbolístico. El pobre empate contra Unión la Calera, desnuda una realidad supina: dependemos mucho de Ever Cantero. Su aporte goleador, es un tanque de oxígeno muy reconfortante, pero sin él, la cosa se ve difícil.

El primer tiempo dio la impresión de ser un canto a la desconfianza, pues ambos equipos no daban tres pases seguidos. El segundo, en cambio, fue algo distinto, ya que se mostró mucho más lucha para alcanzar un triunfo tan esperado por todos los cobresalinos presentes en El Cobre.

Hay que mencionar que los cementeros tenían dos jugadores menos y que con un planteamiento mezquino logró sacar un empate valioso, por como se dieron las cosas, digo.

De todas formas, este es el primer partido del torneo y es sería apresurado sacar conclusiones de las que solo se puede hablar en un mediano o largo plazo.

La segunda razón, eso sí, se compone de una serie de asuntos. Por ejemplo, el descenso de categoría, que aún nos duele; el recorte financiero por menos dinero proveniente del CDF, la falta de apoyo de Codelco, la nula captación de socios e, inclusive, una falta de diligencia con la comunidad de El Salvador, Diego de Almagro, Chañaral, Barquito, El Salado y todo lugar en dónde existan hinchas del equipo de la fuerza y el temple minero.

El camino del ascenso, no es fácil, pero hay que replantearse muy bien la estructura del club, no únicamente en lo futbolístico, sino que también lo dirigencial y en el apoyo incondicional de los hinchas repartidos por el país.

Hay que trabajar duro para ganar, como lo hace el minero sacrificado, pero no lo olvidemos, la ley está baja y solo queda esperar que suba.