Hace un par de semanas Brasil anunció que en la última fecha de las Eliminatorias recibirá a Chile en el Allianz Parque de Sao Paulo y no en el Maracaná, tal como estaba agendado originalmente. Se sabía que el mítico recinto de Río de Janeiro presentaba problemas administrativos que dificultaban la organización del encuentro, y ahora el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol dio más detalles al respecto.

Marco Polo del Nero explicó que “el Maracaná aún no está en condiciones de recibir a la selección. Necesitan arreglar los vestuarios, las sillas. Cuando lo tengan en orden, iremos. Realmente está medio abandonado”.

“Tenemos que volver a jugar en el Maracaná, pero yo no soy el dueño del Maracaná. Quien tiene que cuidarlo es el Gobierno, que es el dueño del estadio”, agregó el máximo dirigente de la CBF.

Los problemas para el Estadio Jornalista Mário Filho -su nombre oficial- partieron hace varios años, con las remodelaciones a las que fue sometido para los Juegos Panamericanos 2007, el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

Todas estas obras están siendo investigadas por sospechas de corrupción en la adjudicación de los trabajos. Solo esta semana el empresario Fernando Cavendish, de la constructora Delta, confesó que pagó sobornos al entonces gobernador de Río, Sergio Cabral, para que su empresa se quedara con el contrato. Representantes de Odebrecht y Andrade Gutierrez, otras dos constructoras implicadas en el escándalo, también admitieron haber coimeado para ganar la licitación.