Por: José Nabzo, columnista de Palestino en Titular

Qué partido tuvimos. Analizable, refutable y para verlo dos o tres veces. Un match que tuvo de todo, desde errores arbitrales de alta y mediana gravedad hacia ambos lados, pasando por un penal fallado por Jaime Valdés y hasta una paridad final que dejó más contentos a los árabes que a los albos.

A grandes rasgos, hablar de este encuentro nos lleva a decir que tuvimos un primer tiempo muy parejo con oportunidades en ambos arcos, y una segunda etapa con la cancha inclinada hacia el arco de Darío Melo. Con un Colo-Colo mostrando todo su vértigo, pero que al mismo tiempo le permitió a la zaga palestinista mostrar su temple y capacidad.

En fin, el partido en su inicio fue de estudio intenso. Llegadas peligrosas pero no muy frecuentes, Melo y Orión calentando los guantes, y un poco de todo. A los 20′ se produce el cambio que le entrega ritmo al juego, y en una de sus primeras pelotas, el recién ingresado Jorge Valdivia pone arriba a Colo-Colo (26′). El tema es que Valdés, al recibir la pelota al principio de la jugada, estaba adelantado, algo que nadie advirtió en su momento porque en ese entonces no parecía una jugada de gran peligro.

Lo bueno fue que Palestino fue capaz de igualar rápido y no dejó que el partido se le fuera de las manos. Excelente creación de Eric Pino y el Pájaro Gutiérrez -como hizo todo el partido- la baja, la aguanta y se la deja al Lobo del Aire. Marcos González la clava abajo en el arco de Orión con un furibundo remate y deja todo en tablas. Se las mandó el central árabe (33′).

Así, con buen fútbol y muchas patadas transcurrió el PT, dejando la gran incógnita sobre lo que pasaría en el complemento. Además, por si fuera poco, antes del descanso el árbitro Carlos Ulloa salió lesionado y lo reemplazó el cuarto juez, Jorge Osorio.

En la segunda etapa lo arbitral incidió aún más. De entradita se anuló un gol legítimo a Octavio Rivero, lo cual favoreció a los árabes, y hasta ahora tengo que decir de forma muy mediocre, “lo agradezco, jeje”. Ese tanto creo que hubiese hecho muy compleja una levantada tricolor.

Con Colo-Colo ya perjudicado por el arbitraje, vino lo obvio… penal para los albos. Me deja dudas, aunque me inclino por un “bueno, estuvo bien cobrado”. Y es que qué importa si estaba bien o mal sancionado si es que en el arco estaba Melo para ahogar el grito de gol de las 7.000 almas colocolinas que llegaron a La Florida.

Genial Darío, al igual que en todo el partido. El problema es que el árbitro no cobró nada más a favor de Palestino e incluso se comió un claro penal por codazo de Claudio Baeza a Pino. Lo que me lleva a recordar en estas líneas que el ex Deportes Valdivia terminó en el hospital. Fractura nasal y no hubo penal…

Osorio también se comió la patada de Valdivia a Diego Rosende, que era al menos amarilla (para mí incluso roja), y con eso y todo creo que se emparejaban los errores con el gol mal anulado previamente.

Debido a las constantes interrupciones por lesiones y faltas se dieron ocho minutos de adición. Sí, leyó bien, ocho. Aquí comenzaría el otro show de Melo, jugador que mientras escribo, también está en la clínica. Resulta que estos ocho minutos fueron de sufrimiento para los árabes, con un arquero que -lesionado- atajó todo y se convirtió en héroe. Resulta que Palestino, ya habiendo agotado sus tres cambios sufrió la lesión de su número uno. Sin poder cambiarlo, y sin ánimo de salir, Darío dijo “me quedo”, con el tobillo hinchadísimo tras una fea entrada del Mago, pero fue una gran decisión.

Recién al minuto 86 Palestino tendría su primera gran oportunidad clara en todo el segundo tiempo. Gutiérrez no pudo concretar en área chica un buen balón que le quedó. Ya sobre la hora y pasado el tiempo, el lesionado Melo sacó un balón de la línea a los 89′ y decretó el fin del partido en 1-1.

Un punto que une más al equipo, lo fortalece por el hecho de que conseguir esta unidad no fue nada fácil y fue ante un gran rival. Es por eso que este grupo se declara en “bandera de lucha” y ya “levantado” tras el 5-0 sufrido en Brasil. Próxima estación: Antofagasta. A sumar de a tres Tino-Tino!!!