Por Germán Lagos, columnista de Ñublense en Titular

Un partido apretado fue el que se vivió la tarde del último sábado en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso de Coquimbo.

Los Diablos Rojos y los Piratas se veían las caras por la cuarta fecha del Transición de Primera B. Para este compromiso los de la Región del Ñuble llegaban con cinco puntos, invictos y con la portería en cero, pero con una deuda tremenda en delantera. Un registro de cinco partidos oficiales -considerando además la Copa Chile- en los que había logrado anotado un solo gol. Este partido no sería la excepción, ya que los de Chillán volvieron a evidenciar su pólvora mojada, aumentando así una sequía que inquieta cada vez más.

Entrando específicamente en el compromiso, fue un partido parejo, aunque con leve supremacía de Coquimbo. A mediados del complemento la primera incidencia importante del partido ocurre cuando José Antonio Rojas, defensor de Ñublense, vio la segunda tarjeta amarilla, por lo cual los rojos se vieron obligados a retroceder sus líneas. Pero de mucho no sirvió, ya que solo cuatro minutos después un gran disparo de Daniel Malhue le daba a los locales el gol del triunfo.

Con este resultado, la Longaniza Mecánica quedó en el undécimo lugar manteniendo sus cinco unidades y este fin de semana debe recibir a Cobreloa en el Nelson Oyarzún (domingo a las 16:00).

Lamentable lo que está viviendo Ñublense, ya que sus hinchas se habían creado una ilusión con la llegada de Emiliano Astorga y varios refuerzos, pero hasta el momento solo se han visto resultados decepcionantes. Los de Chillán registran en la temporada seis partidos oficiales, dos por Copa Chile y cuatro por la Primera B, en los que han anotado un solo gol y han recibido cinco tantos.

Es de esperar que los delanteros se destapen y callen bocas porque la paciencia de los hinchas se está acabando, y qué mejor forma de responder con un gol (y ojalá que sirva para triunfar).