Por: José Nabzo, columnista de Palestino en Titular

Desde hace tiempo que escribo para Titular, y nunca me había costado tanto comenzar una columna como se me da el día de hoy. Por eso decidí partir así, sincerándome con el lector. Algunos dicen “que se vayan todos”, otros son de la política de “apoyar ciegamente a los colores”, pero creo que el punto medio de ambas posturas es el pensamiento que debe llevar el hincha en estos momentos en que el juego del equipo deja mucho que desear y que las falencias son evidentes.

Antes de comenzar mi análisis, quisiera dejar en claro algo que es de honor y de caballería. San Luis de Quillota es definitivamente el padre de Palestino. Aunque en la mayoría de los torneos terminen debajo nuestro o sean menos protagonistas, desde su ascenso a Primera hace aproximadamente un lustro, han hecho pasar al Tino solo malos momentos, incluyendo goleadas humillantes, anotaciones a último minuto, partidos increíbles que guardo en mi mente como el Top 10 de lo más doloroso, como aquel 2-2 en La Cisterna, aquel 6-2 en Quillota y tantos otros ante nuestra “Bestia Canaria”. Incluso, en el Apertura 2015 se encontraron el peor San Luis con el mejor Palestino, y aún así nos dieron cátedra en Quillota. Simplemente no se nos da, y creo que desde su retorno a la máxima división jamás los hemos vencido por ninguna competición. Si estoy equivocado, estaré atento a los tuits.

Entrando en materia del partido, Palestino fue de más a menos. Entró con personalidad, pero sin una idea de juego clara y con una pájarodependencia en ataque que no puede ser tan evidente y fundamental para que el equipo marque goles. Nos puede pasar mucho la cuenta. Creo que las expulsiones de Cereceda y Julián Fernández en Antofagasta nos pasaron la cuenta y no fueron suplidos con la eficiencia que se necesitaba.

Me extraña que tengamos tan poca generación de juego contando con mediocampistas de buen pie y visionarios: Diego Rojas, Eric Pino, Alan Arario, Fabián Carmona, entre otros. No entiendo por qué nuestra única forma de llegar al gol son centros, rebotes, pivoteos y pelotazos, pero no estamos dando el ancho en materia de juego colectivo.

Sin desarrollar un gran partido, San Luis hizo lo que debía y en los momentos justos nos liquidó. Simplemente no dejaron jugar a un Palestino que por más que intentó no le salió nada. Al profesor Cavalieri no le reprocho nada, ya que tiene 15 jugadores nuevos y nunca es fácil hacerlos jugar bien al tiro. Titulares del torneo pasado solo quedan Melo y Cereceda… qué culpa tiene el profe.

Ahora ya dejamos de mirar la tabla del Transición y nos enfocamos 100% en la de Promedios. Nuestra posición es alarmante, preocupante, es una advertencia: un tirón de orejas. Aún no estamos en estado crítico, pero en septiembre se nos vienen dos durísimos duelos: ante Everton y O’Higgins, en Viña y Rancagua respectivamente, en los cuales tenemos que sacar al menos tres de los posibles seis puntos. Si no, somos serios candidatos a jugar esa maldita Promoción.

Me gusta ver a Palestino con la intención y ganas que presenta, pero el juego y el fútbol aún dejaN mucho que desear, y creo que aún no se ha podido consolidar ni encontrar una formación estelar definitiva, partiendo por la indecisión de jugar con línea de tres o de cuatro.

No estamos aprovechando la riqueza inagotable de jóvenes de casa que tenemos en el primer equipo, realmente talentos innatos: Richard Paredes, Ángel Melo, Michael Sandoval, Diego Gutiérrez y podría seguir. Además en línea de fondo tenemos dos muy buenos centrales como son Marcos González y Rodrigo Tapia, pero no se complementan ya que ambos son bastante lentos y esquemáticos, terminan chocando en el afán de cumplir las mismas funciones.

También hace falta encontrar un acompañante definitivo para Roberto Gutiérrez, no lo podemos estar turnando con Ahumada, Rojas, Poncet o el lesionado Sebastián Pinto. Nos está faltando gol, pero más nos está faltando cuidar nuestro propio arco.

A salir rápido de esta, Tinito!!!