Por Ariel Olivares, columnista de O’Higgins en Titular

La era Milito está recién comenzando y en sólo dos partidos ciertamente no se pueden juzgar sus dotes como DT, sobre todo pensando que asumió un equipo anémico en el juego y los resultados, con un torneo ya iniciado y con un paquete (nunca mejor dicho) de nombres ya definidos, que fueron parte de la aceptación del cargo. En esas condiciones poco se le podría criticar, dado que no tuvo injerencia en la elección de jugadores ni contó con el tiempo necesario para inculcarles sus conceptos e ideas.

Dicho lo anterior, resulta entonces una incógnita lo que pueda llegar a hacer el exdefensor del Barcelona. De hecho, vistos sus dos primeros juegos me surge una serie de interrogantes: ¿Será capaz de sacar algún rendimiento a lo que hay? Si nos quedamos con el primer tiempo contra Everton, quizás la respuesta sea sí. Dio la impresión de que las cosas podían componerse, hubo cierta cohesión y combatividad contra un buen equipo, como hacía rato no se veía, la que si bien se fue diluyendo en el segundo tiempo, no llegó al punto de los ridículos de estos últimos meses, y si no es por el penal, bien se pudo haber triunfado, porque la línea defensiva le concedió poco y nada al rival. Sin embargo, todo lo ganado en confianza en ese partido pareció un simple espejismo el pasado domingo, donde volvimos a mostrar todos los ripios que nos tienen sumidos en ese pozo que no parece tener fondo.

Transcurrido ya un tercio de campeonato, los números son inapelables: 6,6% de rendimiento, 2 goles a favor y 10 en contra en cinco partidos. El equipo más goleado y el más inofensivo del campeonato a la vez, pésima combinación. Para ganar se necesitan goles, y para hacerlos, se requiere crear las ocasiones. Puede sonar a simpleza y a lugar común, pero pareciera que este equipo no lo sabe, porque gran parte de la sequía goleadora no se debe a la falta de puntería de los delanteros, sino a que apenas se han creado oportunidades de ponerse a tiro de cañón frente al pórtico contrario. El domingo ante Antofagasta no fue la excepción, con suerte fue un tiro de Fuentes desviado y poco más, pobre producción pensando en que éramos el local. El CDA nos plantó presión alta, y ahí quedamos, viendo cómo la pelota transitaba la mayor parte del juego en nuestro primer cuarto de cancha entre Pinto, Acevedo y Fontanini. Si pasaba un poco más allá el esférico, ya se encargaban de ponerlo en los pies de los rivales rápidamente. Y así nos fue, en una de esas pérdidas de balón los Pumas nos dieron una lección de cómo contragolpear, urdieron una bonita jugada con varios toques y cobraron. Para llorar.

Contamos (es mucho decir) con un volante sin ideas como Rolle, que a estas alturas ya ni sé por qué sigue de Titular, de hecho, invariablemente sale reemplazado, y no para los aplausos, con unos extremos inocuos que no desbordan, y si lo llegan a hacer, lanzan centros por cumplir y sin destino, y un centrodelantero que ya no está –aceptémoslo, con todo el respeto que merece- para pelearla en solitario como en sus mejores momentos.

No vale la pena referirse nuevamente a los “refuerzos”, basta decir que Comas y Visaguirre ni siquiera fueron a la banca. Lo de Gotti desconcierta, llegó precedido con el cartel de jugador por el que más ha pagado el club, y en estos dos últimos juegos no tuvo minutos. Al menos lo poco que jugó en su primer y único encuentro con Unión Española, prometía.

Por último, a ver si se mentalizan esta semana y hacen un papel digno contra la U, antes de seguir hundiéndonos más y hacer peligrar la categoría, porque los últimos de la tabla acumulada cada fecha se comienzan a ver más cerca.