Por: José Nabzo, columnista de Palestino en Titular

Sabíamos que no sería un partido fácil. Y no lo fue. Si bien jugamos con equipo mixto, entre titulares y suplentes, no hay excusa para perder, y menos como se perdió. Sigo en mi postura firme y terca de que Cavalieri no es el culpable, creo que hay responsabilidades compartidas entre jugadores, cuerpo técnico y dirigencia. Aunque no desmerezcamos a Curicó, equipo duro, más en su cancha.

La Copa Chile es un torneo lindo porque te da la posibilidad de “encontrarte” con una eventual final, con una ronda avanzada o con un cupo internacional. No exige el mismo rendimiento que el torneo nacional, sino que sólo orden, esfuerzo y saber hacerte fuerte de local. Pero así como está jugando Palestino, no tenemos mucho que hacer…

No ha sido un comienzo fácil. Más bien ha sido bastante duro. No se ha hecho simple encontrar los jugadores definitivos en sus puestos ideales, y hoy por hoy lo único que está definido es nuestra pareja de centrales, nuestro volante de corte y nuestra carta de gol. Marcos González-Rodrigo Tapia, Julián Fernández y Roberto Gutiérrez, ¡¡¡y son todos nuevos!!!

Con Curicó fue un partido de esos que mientras lo ves, lo sufres… pero lo disfrutas. Desde el principio nos pusimos arriba en el marcador con gol de Richard Paredes (mi carta como acompañante para el Pájaro en delantera), pero en realidad todo el partido fue de dominio Tortero. Palestino siempre arriba en el marcador, nunca fue capaz de dominar las acciones, y si bien tuvo varias ocasiones de gol para marcar el 2-0 y matar el partido, fueron todas de contragolpe, gracias a la velocidad de Alan Arario o la viveza de Paredes.

El local también tuvo muchas para empatar, pero Jonathan Salvador le hizo honor a su apellido en más de una ocasión. El tema es que a pesar de lo mal jugado, tuvimos para liquidar, no lo hicimos… y lo pagamos caro.

Tras aguantar no sólo las embestidas curicanas, sino que además los malos cambios de Cavalieri, únicamente quedaban cinco minutos para llevarnos la victoria a Santiago. Pero en un arranque de inspiración, Rebolledo nos marca un GOLAZO de tiro libre, de esos que lanza cien veces y no le sale nunca más. Tremendo, yo con bronca por supuesto, “qué fatales somos” pensé, pero no sabía lo que vendría.

En el último minuto de los descuentos vendría un córner, tras la mala salida del buen portero Salvador, el pelado Francisco Silva (no es el Gato) conectó el cabezazo de su vida y le dio la victoria y la alegría a los Huasos. Al fin y al cabo merecían ese triunfo más que nosotros.

Creo que los hinchas de Palestino tenemos la triste cualidad de estar acostumbrado a recibir goles en los últimos minutos. Así es este club, así hemos sido siempre, sufridos, y apenados. Creo que cada vez me duelen menos los tantos in extremis. Me acostumbré al sabor amargo en la boca. Es una pena, pero también es una realidad.

Hay algunas cosas que no entiendo aún de Cavalieri. ¿Cómo jugamos? ¿Línea de tres, cuatro o cinco? No tengo claro si jugamos con un punta y un segundo delantero, porque Arario un día es Titular y al otro no lo citan, y finalmente la mayor duda que tengo y que me acongoja muchísimo… ¿Por qué carajo no juega Fabián Carmona? Es un jugador que hace su pega calladito, la mueve, marca goles, da asistencias, es rápido y cumple. Un crack, y con su juventud contagia. Estoy seguro de que con él en cancha, no perdíamos en Curicó.

Así no más. Estamos atravesando un duro momento, pero sólo me queda seguir apoyando. Estaré ahí, el sábado a las 12:00 en La Cisterna, con la -ilusa- esperanza de tener una linda jornada y pasar a los cuartos de final. Mientras menos te lo mereces más te apoyo, porque es cuando más lo necesitas. Vamos Tricolor.