La verdad… no sé cómo partir. Me es desagradable, ingrato y nefasto hablar de Palestino en este momento. Comenzar un campeonato perdiendo siempre va a ser negativo y muy pocas cosas buenas se pueden rescatar de una situación así, más aún pensando en cómo terminamos el 2017.

El partido

El partido ante Los Cementeros fue de doble lectura. Había un ambiente lindo, con expectación por la vuelta del torneo, por la presentación de refuerzos, por la camiseta nueva, y por la vuelta de los “primos” de Unión Calera al fútbol de honor. Por si todo eso fuera poco, el debut nos trajo un golazo de Campos López apenas iniciado el cotejo, la ventaja en el marcador, un fútbol ofensivo, de posesión y un optimismo total en La Cisterna.

Así fue el primer tiempo, los aires triunfalistas se respiraban a cabalidad, pero un clásico de los últimos meses volvió: nos dieron vuelta un match. Así nomás fue.

Segundo tiempo podrido. Lo perdimos 2-0 mostrando menos fútbol. Calera fue creciendo a medida que pasaron los minutos y el empate del crack argentino, Brian Fernández, los llevó a crecer al punto de ganar con un doblete del trasandino.

Como dije en el título, partimos como avión, con todo, y fuimos disminuyendo en ritmo e intensidad, hasta comparar lo de Palestino con un camello.

Estoy cansado de perder en la agonía. Me rompe las pelotas que nos anoten a los 90’ siempre. Somos capaces de aguantar 89’, pero al 90’ cedemos y al carajo todo el trabajo.

Aún así, el equipo mostró cosas muy buenas, sobre todo en el primer tiempo, pero hay que mejorar muchísimo si queremos conservar la categoría en un fútbol chileno cada vez más duro. Si hablamos del descenso, para mí, hoy por hoy, somos los candidatos.

A mejorar mucho Tino-Tino, si no, vamos a sufrir tanto como el 2017, pero quizás sin final feliz. Te tengo fe, Tricolor, a trabajar!!!