Al fin contamos una buena. Por fin nos disfrazamos de ganadores. Y digo disfrazamos porque es temporal: no hemos ganado nada… no somos ganadores, sólo nos disfrazamos de eso para dar el batacazo de la fecha y vencer a un Colo-Colo que venía muy prendido.

Ya no extraña… de los últimos siete partidos, Colo-Colo sólo ha vencido a Palestino en una ocasión, Cavalieri sólo registra empates y victorias ante Guede y Roberto Gutiérrez no cae ante el Cacique desde el 2010 (jugando por la UC). No es extraño hacerle partido a los albos.

De que asustaban… asustaban. Y mucho. Valdés, Valdivia y Carmona en mediocampo, no hacían presagiar nada bueno, pero si alguien se llevó todos los aplausos (de los que saben), fue Julián Fernández, que junto a Rosende en el medioterreno hicieron un trabajo extraordinario para anular a los cracks albos.

Palestino hizo un muy buen primer tiempo, asumió el protagonismo y con un poco de suerte y mucho entusiasmo logró sacar un resultado que permitía ilusionarse con un buen marcador final. Cuando vemos a Paredes entrar a la cancha (táctica “rompe-esquemas” de Guede), todos sabíamos que lo peor, estaba por llegar. Y es que bajo mi opinión personal, Esteban Paredes es por lejos de lo más extraordinario que ha visto el fútbol chileno en los últimos 20 años.

Pero al igual que las tres primeras fechas de este torneo, Palestino comenzaría poniéndose arriba, tras un tremendo golazo de la figura indiscutible de la tarde; Roberto Gutiérrez, tras una vaselina a Agustín Orión. Y al igual que ante Calera y Unión, el siguiente gol fue del rival, decretando el 1-1, y quien más que Esteban Paredes tras “chambonada” del Zanahoria Pérez en conjunto del central Tapia. Siguen marcándonos goles por errores nuestros. El 2-1 a favor de los albos ya se veía venir.

Y es que a partir del empate, fue todo blanco. Todo el equipo de Palestino defendía, y en ofensiva sólo quedaba Gutiérrez y el explosivo Ribéry Muñoz. De no ser por el buen trabajo defensivo árabe, podríamos haber perdido perfectamente, pero cuando todos ya nos conformábamos con el empate, el Sr. Bascuñán (de buen cometido, nada que decir), decidió dar seis minutos de adición, cuando el partido con suerte ameritaba cuatro.

Tras el aviso de descuentos, yo asumí que caería el segundo de Paredes y los camellos pa’ la casa. Pero tras el pelotazo (despeje defensivo) y el increíble yerro de Orión, no podía creer que venceríamos a Colo-Colo, porque Gutiérrez no falla, menos ahí.

En fin, no hemos conseguido nada, sólo confianza para encarar los desafíos. Excelente trabajo de Soto, Julián, Rosende y Torres que volvió a la titularidad. Muñoz, Campos y Gutiérrez formaron un tridente que definitivamente puede dar que hablar.

Ahora el desafío es ante San Luis, recuperar de visita los puntos perdidos en casa, la primera fecha cuando caímos ante Calera. Vamos Palestino, paso a paso, mucho por mejorar, para ilusionarnos con cosas lindas.

VAMOS TINO-TINO!