Increíble, pero cierto: El presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, enfrentó a un grupo de refugiados congoleños en un partido de fútbol, pero el mandamás no contaba con lo que iba a pasar.

Ocurre que sus rivales no lo reconocieron y le jugaron de igual a igual, algo que enfadó al Presi, quien pensaba que lo iban a dejar ganar.

¿Qué hizo entonces el mandatario? Como lo marcaron demasiado fuerte, metió presos por “conspiración” al DT y al ayudante de campo rival.

Le faltó llevarse la pelota para la casa no más!

Etiqueta a tu amigo cuya polola/esposa lo tiene preso y no lo deja ir a jugar pichangas!