La que pasó fue una semana compleja para la Unión Española, tanto institucional como deportivamente hablando.

Institucional, porque en primera instancia, el club no está recibiendo los dineros del CDF por deudas de la antigua administración y por el proyecto inmobiliario que presentó la actual dirigencia, que propone construir dos torres y estacionamientos detrás de la tribuna andes, para cuando se haga efectiva la compra del club y del estadio. Deportivamente, por la serie de malos resultados que nos han tenido más de un mes sin ganar.

Todo hincha de Unión Española y del fútbol chileno sabe lo que significa Santa Laura para el balompié nacional. En reiteradas ocasiones, fue una plaza local para muchos equipos de Primera y de la B y, por su puesto, se presta siempre para ver bien el fútbol.

El club y su estadio forman un matrimonio, y acá el Rojo es pareja de la Plaza Chacabuco. Un amor que se ha mantenido por años, pese a los baches. Sinceramente, no veo a la Unión haciendo de local en el Monumental, Nacional o en San Carlos de Apoquindo. Además, lo más particular de Santa Laura es la acogida que uno siente al llegar; la grata impresión de un buen fin de semana, la calidez de estar en un bonito lugar para reencontrarse con amigos, vecinos e aincluso familiares.

El proyecto inmobiliario genera incertidumbre (las torres que se planean edificar son de 23 y 15 pisos) por cómo se quiere llevar a cabo, rompiendo todo esquema y tradición a los alrededores del estadio. Así también, una vez realizado el proyecto, no se sabe si los residentes de los posibles departamentos, puedan estar conformes o no viviendo cerca del estadio, perfectamente pueden hacer una junta de vecinos, contratar una serie de abogados y tratar de cualquier manera de sacar el estadio de ahí. Y este último punto me genera muchas dudas.

Hay que tener ojo con lo que se hace en el Santa Laura, ya que este estadio estaba cuando se organizó el primer torneo nacional a nivel profesional (1933), entonces están tocando patrimonio de nuestro fútbol.

El fútbol profesional, sin el estadio Santa Laura, no sería lo mismo, porque es el único estadio donde los periodistas entablan conversaciones con los hinchas antes de sus transmisiones, jugadores han reinventado sus carreras en este club y este recinto es uno de los pocos estadios de Santiago, de la primera división, donde la familia predomina.

Espero que se tomen las mejores decisiones para este patrimonio chileno. Los vecinos de independencia son los únicos que he visto defender un estadio, y lo hacen porque es parte de su vida, de sus historias, de su gente.

De hecho, mi gran sueño de niñez, siempre fue conocer el Santa Laura.