“Moja la camiseta, como yo soy del tablón, juega con toda el alma”, dice una de las canciones de Los de Abajo. Quizás lo único que siempre pide la hinchada. Ayer, así se jugó y la U nos regaló otra alegría.

Sin sufrir no vale

Oficialmente el partido se jugó sin hinchada visitante por un castigo de la Conmebol, sin embargo, el puñado de camaradas que entraron al estadio vieron como en cada pelota Pinilla dio la vida, incentivando al resto de jugadores a hacer lo mismo.

Lorenzo Reyes y Jara -suspendidos- obligaban a debutar a Vaz, ex Vasco, y aunque con dudas en algunas jugadas, cumplió, reventando sin asco, equivocándose de vez en cuando, metiendo pelotazos y hasta aventurándose en ofensiva. Seymour, que reemplazó al Lolo, mordía a quien cruzara la mitad de la cancha.

Fue un partido intenso, de copa, y la U se mostró como un grande de Sudamérica, jugando de tú a tú, como equipo que sabe lo que tiene hacer. Defendió cuando tuvo que hacerlo, perdió el control de balón a ratos, pero siempre estuvo ahí, para crear peligro y achicar la cancha y los espacios.

Tres puntos que le duelen a los otros del grupo y un triunfo que le viene bien al fútbol chileno, en una de las peores rachas internacionales de la historia. Un equipo que le da otra alegría a la hinchada que nunca falla.

Con esto, la U comienza a tener la mejor estadística de un club chileno fuera de su país. Es uno de los pocos equipos en el continente que ha ganado en toda Sudamérica, en Brasil tres veces, por ejemplo, igual que en Argentina, donde de 10 encuentros ha ganado seis veces y sólo a perdido una. Y casi todo dentro de la última década. La respuesta de un club a una hinchada que siempre está presente, nuestro patrimonio más grande.